Tiempo para ocuparse ante una economía agotada
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Nota del editor: Esta columna fue publicada originalmente en la edición 254 de la revista Manufactura, Tendencias de la nueva economía industrial, correspondiente a febrero de 2017.
(Manufactura) — Lo que le espera a la manufactura mexicana en los próximos meses es fácil de entender aunque sea poco halagüeño. El último ciclo de la economía que va de 2010 a la fecha presenta tasas de crecimiento del PIB inferiores a las del resto de ciclos expansivos poscrisis desde 1998, situándose en niveles entre 1.5 y 2%, frente a tasas de entre 3.5 y 5% en periodos anteriores.*
Al alizar la contribución de los componentes de la demanda agregada al PIB vemos que este se sostiene por el consumo privado. El resto de los motores de la economía parecen dar signos de agotamiento. La inversión fija bruta está en tasas negativas en el último trimestre; el consumo del gobierno prácticamente ha desparecido; las exportaciones de automóviles, aparatos eléctricos y electrónicos, así como el sector manufacturero en general, están cayendo a pesar del efecto cambiario.
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Un factor adicional es el traspaso inminente del efecto de la depreciación cambiaria al precio final de los productos.** Esto impacta en la oferta y la demanda, y en los márgenes de las empresas, provocando que algunos subsectores de la manufactura como el químico, los aparatos eléctricos o el equipo de transporte experimenten momentos de tensión.*
No es sano que el crecimiento del PIB se sostenga solo en el consumo privado dado que este depende excesivamente de dos factores: la evolución del salario base y la inflación. El tema es que los salarios no muestran tendencia al alza y la inflación sí. Un escenario de alta inflación y contención salarial, habida cuenta de la estructura del PIB actual, sería demoledor para la economía y la manufactura nacional.**
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¿Nos debemos preocupar? Mi apuesta es mejor ocuparse y enfrentar con éxito el escenario desde la acción del tejido empresarial y el gobierno. ¿Cómo? Con el dólar por encima de 20 pesos, de manera estructural tenemos la obligación de desarrollar la industria de base mexicana para reducir el peso de la importación en las manufacturas.
Acero, aluminio de calidad automotriz y aeroespacial, plásticos y resinas, circuitos impresos, y tantos otros insumos básicos para la manufactura deben ser hechos en México. Eso, junto con otras medidas de inversión en infraestructura, como el incremento de la capacidad de los puertos y del sistema ferroviario, la reducción de la factura energética, las mejoras en las comunicaciones y la seguridad de los activos, son la base de una industria de manufactura próspera como la que este país, cuyo PIB es 18% manufacturero, necesita ya sin dilación.
Fuentes: *Elaboración propia con datos de INEGI; **Elaboración propia con datos del Banco Mudial e INEGI.
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*Socio responsable de Innovación y Manufactura en Consultoría de Deloitte en México.