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Nestlé y Holcim convierten basura en combustible

Sin embargo, persiste mal manejo de residuos industriales en el país.
reciclaje de basura
reciclaje de basura - (Foto: Cuartoscuro)

El manejo de residuos industriales continúa como un tema abierto en México, ya que por un lado empresas como Nestlé y Holcim avanzan en la creación de programas de reciclaje que reducen el envío de desechos al medio ambiente o a los tiraderos de basura.

Pero en contraste continúan las descargas de materiales de desperdicios altamente contaminantes al medio ambiente con consecuencias negativas para la salud, el agua y los suelos.

Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), asegura que cada vez existen más empresas en el país que deciden ser amigables con el medio ambiente y que destinan importantes inversiones en tecnología y nuevos procesos. 

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Por ejemplo, Nestlé México anunció hace unos días que las operaciones de sus 14 fábricas tendrán el atributo “cero residuos”, lo que significa que los desperdicios de la producción no serán enviados a rellenos sanitarios sino que serán valorizados e incorporados a un nuevo ciclo productivo.

El presidente de la compañía, especializada en productos de nutrición y salud, Marcelo Melchior, informó que este proyecto entrará en operación a partir del próximo 1 de agosto.

Del basurero a la máquina

La empresa especializada en productos de nutrición y salud destacó que el mejor ejemplo de reutilización de residuos con que cuenta lo constituye la caldera de biomasa en la fábrica de cafés, donde se aprovechan los residuos del grano como fuente de combustión interna.

Esta caldera abastece más del 50% del vapor necesario en el complejo de Toluca y reduce 30% el requerimiento de gas.

Asimismo, la cementera Holcim anunció recientemente la creación de la empresa Geocycle que estará dedicada a transformar residuos sólidos en combustible para sus hornos de cemento.

Del combustible que utiliza Holcim para hacer funcionar sus hornos, aproximadamente 14% corresponde a otras fuetes como basura generada en los hogares, además de la que producen otras industrias como la automotriz y la alimenticia.

Con la operación de la nueva empresa, Holcim pretende elevar la participación de las fuentes alternas a 26% en el mediano plazo.

¿Falta de compromisos?

Sin embargo, esta no es la generalidad de la planta fabril de México. El Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 establece el objetivo de lograr una gestión integral de residuos, incluidos los de manejo especial y peligroso, que incluya el aprovechamiento de los materiales y que minimice los riesgos a la población y al medio ambiente.

No obstante, Carlos Álvarez Flores, presidente de la organización México, Comunicación y Ambiente (MCA), destaca que pese a la existencia de una Ley de la Responsabilidad Ambiental, que entró en vigor el 7 de julio de 2013 -y que establece la reparación de daños en caso de delitos cometidos contra el ambiente-, se requiere una revisión a las sanciones para inhibir a las empresas a contaminar. 

Y refiere que existen varios ejemplos de empresas que incumplen sus compromisos de seguridad ambiental.

Uno de ellos es el derrame de 40,000 metros cúbicos de arsénico, cadmio, cobre, cromo y mercurio en los ríos Sonora y Bacanuchi, provenientes de la mina Buenavista del Cobre, de Grupo México, que afectó al menos a 22,000 personas en siete municipios sonorenses.

Este evento fue considerado por la propia administración federal como “la peor catástrofe ambiental en la industria minera del país en los tiempos modernos”, motivo por el cual se le impusieron al conglomerado unas multas por 23.5 millones de pesos (mdp).

A este derrame tóxico se une la emergencia ambiental en el arroyo La Cruz, donde la empresa Proyecto Magistral derramó alrededor de 2 mil metros cúbicos de agua con cianuro de una mina del municipio El Oro, en Durango.

Leyes laxas

Un reporte de la organización Greenpeace, sobre las políticas de mediambientales de México en la presente administración, sostiene que “estos casos sólo son la punta del iceberg de la opacidad en la que actúan las industrias en México, donde la laxitud de las leyes les permite contaminar a cambio de multas irrisorias”.

A principios de julio, se clausuró de manera preventiva la fábrica de Grupo Modelo en Guadalajara, Jalisco, al comprobarse que los residuos de la empresa no eran tratados de la forma correcta y que se descargaban directamente en el drenaje.

Según las autoridades locales, algunas de las sustancias vertidas fueron ácido sulfhídrico y amoniaco que provocan corrosión en las tuberías y que además son tóxicas.

La sanción económica a Modelo se estimó en un rango de entre 180,000 y 364,000 pesos, pero de momento se desconoce si la empresa ya hizo el pago.

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