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Una experta en materia de calidad del hule

Pilar Medina evalúa la resistencia de zapatos, llantas y otros bienes.
vie 10 marzo 2017 12:56 PM
Pilar Medina / Laboratorio T�cnico EPS
Pilar Medina / Laboratorio T�cnico EPS - (Foto: Diego �lvarez)

Nota del editor: Este artículo se publicó en la edición 244 de la revista Manufactura, 'Cadenas productivas incompletas' , correspondiente a marzo de 2016.

Pilar Medina decidió arrancar su propio negocio en 2008. Pero en lugar de abrir un restaurante o una estética, incursionó en un giro poco convencional: un laboratorio de pruebas para materiales de hule.

El tema no era ajeno para esta contadora pública, que durante 25 años trabajó en el área de finanzas de una productora de hule sintético. “Allí, además de manejar los números, aprendí procesos”, dice. 

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Pilar encontró su oportunidad de negocio en 2002, cuando la entrada de competidores globales afectó las ventas de los comercializadores locales.

Fue entonces cuando su esposo, quien era dueño de una comercializadora de hule, tuvo que hacer más pequeña su empresa para sobrevivir y cerró el laboratorio interno de pruebas que tenía para verificar la calidad de los productos que importaba. “Decidí comprarle los equipos”, dice Medina. 

Eran siete equipos, con un valor aproximado de 325,400 pesos. “Le pedí un plazo de dos años para pagarle”. 

Durante los años de trabajo en la productora de hule, Medina aprendió que la calidad era la base para lograr buenos resultados financieros. “Si tienes calidad reduces scrap, retrabajos y devoluciones. Eventos que afectan la salud financiera de cualquier empresa”, dice.

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Con esta idea en mente, Pilar Medina montó con los equipos que le compró a su esposo un laboratorio de pruebas, al que llamó Laboratorio Técnico EPS, para dar servicio a fabricantes de productos de hule, desde suelas de zapatos, maniquíes o topes. Inició con un par de clientes y durante tres años mantuvo un crecimiento moderado.

Escuchar al cliente

Para impulsar su negocio, Medina solicitó en 2005 certificarse ante la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA). Esto le abrió la puerta a nuevos sectores, por ejemplo al sector automotriz. También pensó en dar un extra a sus clientes, como información más detallada de las pruebas, ya que recurrentemente le pedían datos como, el tiempo que pasaba antes de que el material sufriera las primeras fisuras. “Escuchar al cliente es básico para mantenerte competitivo”, dice Medina.

La empresaria aprendió esta lección de un negocio anterior en el que participó, una comercializadora de café orgánico que abrió a finales de la década de 1990, pero que quebró justamente por no hacer caso a las sugerencias que los clientes hacían sobre el sabor fuerte de la mezcla de los granos. “Mi socia se empeñó en no cambiarla y, obviamente, los clientes dejaron de comprar el producto”.

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Decidida a no cometer el mismo error dos veces, cuando sus clientes industriales le solicitaran pruebas más completas en su laboratorio, Pilar Medina buscó la forma de lograrlo.

“Tuve la idea de desarrollar este equipo, que brindara información más especializada sobre las pruebas”, dice. “Nos acercamos a cuatro universidades, pero debido a la burocracia que implicaba la vinculación, no logramos que ninguna nos apoyara”.

Pero Medina no se dio por vencida y decidió solicitar los fondos que ofrece el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) para proyectos de innovación. “Finalmente los obtuvimos en 2013 y tardamos alrededor de un año en desarrollar el equipo”. 

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Esto le abrió muchas puertas, principalmente dentro del sector automotriz. Actualmente su laboratorio, una pequeña empresa de cinco empleados, atiende a fabricantes de componentes plásticos, como productores de llantas, que proveen a empresas de la talla de Nissan y Chrysler. 

Además, a EPS llegan diversos productos, desde suelas de hule para calzado, bandas o trastes de plástico, hasta barreras de contención de petróleo, silicón para implantes y maniquíes. El número de pruebas aumentó 38% entre 2013 y 2015. (Por Ivet Rodríguez)

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