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Ductos y almacenes energéticos son atractivos a la inversión

La construcción de infraestructura para transportación ofrece mayor rentabilidad al corto plazo
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gasoducto04 - (Foto: creative images)

La construcción de ductos y almacenes de energéticos son los proyectos de infraestructura que podrían resultar atractivos para que la iniciativa privada invierta en México, pues ofrecen una mayor rentabilidad en el corto plazo, aseguró Gilberto Alfaro, socio líder del sector energético y recursos naturales de KPMG en México.

“México necesita infraestructura más actualizada y eficiente para transportar gas natural, almacenar y transportar gasolinas”, agregó el especialista.

Advierte que se trata de infraestructura que se dejó sin atención por varias décadas y ahora requiere actualización para “lograr los niveles de competitividad que van a complementar la reforma energética”.

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El Plan Nacional de Infraestructura (PNI) a 2018 contempló inversión por 3.9 mil millones de pesos para proyectos de infraestructura energética, en los que 70% de los recursos serían inyectados por el gobierno y el resto por la iniciativa privada.

En el marco de la reforma energética, los proyectos menos atractivos para el capital privado son aquéllos relacionados con la explotación de shale gas, pues la tecnología y la transportación desarrollada en EU es altamente eficiente, dijo Alfaro. “En cambio, los proyectos de infraestructura de transportación son más atractivos y rentables, porque son desarrollos obligados, porque hay que tenerlos con precios altos o con precios bajos”, advierte el especialista de KPMG.

México ya importa 50% de sus gasolinas, 65% de sus petroquímicos y 30% de su gas natural. “Entonces qué mejor que incorporar una infraestructura que nos brinde la oportunidad de tener menores precios o más competitivos a partir de esa infraestructura”, dice.

Entre los proyectos que considera el PNI para infraestructura energética están la construcción de 17 gasoductos hacia 2018 y la reconversión de las refinerías (Salamanca, Salina Cruz, Tula), con un techo de hasta 15,000 millones de dólares al finalizar el sexenio.

Esas proyecciones se hicieron en 2013 y a la fecha, algunas condiciones se han modificado, como el precio del petróleo, por lo que Alfaro considera que será necesario discriminar y priorizar nuevamente estos proyectos. “Al final, la infraestructura se necesita, pero no podemos aislarnos de lo que ocurre a nivel mundial y, en esa medida, el atractivo para las empresas será que se logre el desarrollo de proyectos de manera eficiente, con el menor riesgo y certidumbre jurídica”.

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