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Así fue como se creó el Halcón 1, el primer avión mexicano

El modelo H1, de la firma Horizontec, ¿es el inicio de una industria con sello nacional?
Halcón 1 Horizontec
El Halcon 1 tiene un peso máximo de 600 kilogramos, velocidad máxima de 222 km/h, una cabina no presurizada y un tren de aterrizaje fijo, entre otras características.

Nota del editor: El texto completo lo puedes consultar en la  edición 266  de la revista Manufactura, El primer avión mexicano, correspondiente a marzo de 2018.

Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, gobernador de Guanajuato, anunció ayer martes que el avión Halcón 1, el primero de manufactura nacional, se producirá en esa entidad, bajo el auspicio de la empresa Ik Aerospace Group, la cual está conformada por las compañías SIASA Air, Optimen y Horizontec.

De esta forma, el sueño de crear un avión 100% mexicano saldrá de los laboratorios para cristalizarse en un proceso de fabricación en serie. A continuación reproducimos un artículo publicado en marzo, en el que contamos los antecedentes de este proyecto.

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Giovanni Angelucci, un piloto y empresario italo-mexicano, creó su compañía Horizontec en septiembre de 2013, sin saber que su empresa iba a ser la primera en diseñar y fabricar el primer avión mexicano.

Leer: Halcón 1, el primer avión mexicano, se producirá en Guanajuato

Angelucci no es un improvisado, ya que antes de fundar Horizontec trabajó en varias empresas que fabricaban aeronaves ligeras, por lo que decidió armar su propio avión. La iniciativa tomó mayor fuerza en 2013 en México.

Junto con su tío, Eduardo Carrasco, también piloto, comenzó a fabricar al Halcón 1 (H1), una Aeronave Ligera Deportiva (LSA, por sus siglas en inglés).

Este avión —que pertenece a una categoría experimental que creó, en 2004, la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés)— tiene un peso máximo de 600 kilogramos, velocidad máxima de 222 km/h, una cabina no presurizada y un tren de aterrizaje fijo, entre otras características.

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Angelucci contactó a integrantes del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Querétaro (Concyteq), de la Universidad Aeronáutica de Querétaro (UNAQ), y de la Secretaría de Economía (SE) para iniciar su proyecto.

En agosto de 2015, la SE —a través del Fondo de Innovación Tecnológica (FIT) del Consejo Nacional de la Ciencia y Tecnología, (Conacyt)— le otorgó 5 millones de pesos (mdp) para el "desarrollo y fabricación de una LSA innovadora con materiales compuestos de fibra de carbono", de acuerdo con información del Conacyt.

Un año más tarde, Felipe Rubio, director del Centro Nacional de Tecnologías Aeronáuticas (Centa), ubicado en el municipio de Colón, en Querétaro, lo invitó para que incubara su proyecto en esa institución que inició operaciones a finales de 2017.

El objetivo fue otorgar a Horizontec las herramientas y recursos para realizar las pruebas que requerirá crear el “primer avión 100% mexicano”, presumió el gobernador de la entidad, Francisco Domínguez, en enero pasado, durante la inauguración oficial del edificio del Centa.

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Aunque crear este avión no fue un reto sencillo, fuentes consultadas explican que el desarrollo del sector aeroespacial se ha centrado en atender las necesidades de las grandes empresas, como Airbus o Boeing, y no en detonar su propia cadena de valor, limitando la participación del contenido nacional.

El Centa, que depende del Conacyt, está enfocado en la investigación y el desarrollo de innovaciones en materia aeronáutica, como complemento del clúster aeroespacial de la entidad y las 30 empresas que lo integran.

Durante el último año y medio, Horizontec trabajó ahí con el objetivo de obtener la Certificación de Aprobación para Producción de artículos aeronáuticos diseñados y/o fabricados en México y de aeronavegabilidad, que otorga la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC).

Algo que consiguió en octubre pasado y que también implementará en su nueva aeronave, el Halcón 2 (H2).

El Halcón 2

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El H1 es un avión cuyo tren de aterrizaje, frenos, motor, sistema eléctrico y de enfriamiento del motor, así como otros mandos, ya fueron validados por la DGAC. Horizontec implementará estas características en el desarrollo del nuevo avión tipo LSA: el H2.

De acuerdo con Angelucci, el diseño conceptual y la ingeniería serán mexicanos; aunque la proveeduría local de componentes, en su totalidad, no forma parte del proyecto, explica Luis Lizcano, director de la Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial (Femia).

El H2 está en las primeras fases de diseño y desarrollo de prototipos. Posteriormente vendrán la industrialización y el desarrollo de la cadena de suministro.

"Apenas estamos viendo cómo podemos colaborar en el tema de desarrollo de proveeduría", dice Angelucci a Manufactura.

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Leer: Presentan primer prototipo de avión mexicano moderno

Una vez que inicie la etapa de producción, agrega, la Federación podrá contribuir a localizar proveedores certificados, pero eso dependerá de la velocidad con la que avance el proyecto.

Lizcano reconoce que es difícil pronosticar cuánto tiempo puede llevar un proyecto experimental hasta su producción, pues incluso Airbus o Boeing sufren retrasos en sus entregas pese a toda la cadena de valor que ya han desarrollado.

Mercado con potencial

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El avión con ADN mexicano tiene como primer mercado objetivo la aviación de recreación y deportiva, aunque la aeronave puede tener fines de entrenamiento, por ejemplo, de pilotos militares y/o privados.

A nivel global, la aviación comercial tiene un valor de 600,000 mdd y el sector de la defensa hasta cinco veces más grande, de acuerdo con el documento Presentación de la Industria Aeroespacial en México, de la Femia.

“El avión llamó la atención de organismos gubernamentales porque se puede utilizar en el ámbito militar para entrenamiento básico de los cadetes”, refiere Angelucci.

La alemana Grob Aircraf y las estadounidenses Cessna y Beech Aircraft, división de aviación de Textron, figuran entre los proveedores de aeronaves de entrenamiento para pilotos de la Fuerza Aérea Mexicana.

Es un áea al que el gobierno destina recursos, ya que de acuerdo al Presupuesto de Egresos en 2018, la Sedena ha erogado 172.6 millones de pesos al año para adquirir “activos de entrenamiento para la escuela militar y de aviación” de Jalisco. En 2015, año en que inició la inversión en aviones de entrenamiento, el gasto fue de 156.5 mdp.

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En el Centa continuará con actividades de elaboración de prototipos y de desarrollo de nuevos materiales para aeronaves, así como de validación y certificación.

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