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BLOG: La región más productiva

Barack Obama en su visita a México
Uriel
Uriel - (Foto: Uriel)

La visita de Barack Obama a México vino a renovar la idea de convertir a la región de Norteamérica en una de las más poderosas del orbe. “Se trata de hacer de ésta la región más productiva y competitiva del mundo”, se menciona en la declaración conjunta que el pasado jueves suscribieron los gobiernos de México y Estados Unidos en Palacio Nacional. 

Sin lugar a dudas, es una buena noticia a unos cuantos meses de que se cumplan 21 años del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el cual si bien incrementó el comercio entre los países involucrados (el comercio intrarregional supera los 1,100,000 millones de dólares) y la llegada de inversión extranjera directa a México, poco o nada cambió el modelo migratorio ni la integración productiva en beneficio de las cadenas productivas de los tres países que integran el tratado.

Se espera que sea en el tercer trimestre del año cuando se lleven a cabo las primeras reuniones de alto nivel entre funcionarios de México y Estados Unidos para promover la productividad, conectividad y el crecimiento económico. En ellas se tratarán desde el impulso de las pequeñas y medianas empresas, hasta temas de educación superior, innovación e investigación. 

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La idea de modificar el TLCAN no es nueva ni tiene que ver del todo con la exigencia de organismos empresariales mexicanos ni con sectores que se dicen vulnerables en las condiciones actuales del tratado. Importantes corporaciones estadounidenses, muchas de ellas integradas en la Cámara Americana de Comercio (AmCham), desde hace al menos tres años vienen empujando una iniciativa entre los gobiernos de México y Estados Unidos para pasar de una integración comercial a una productiva. Las razones: La necesidad de hacer contrapeso a China, el estancamiento económico Europeo, la seguridad jurídica y económica de la región y el potencial comercial intrarregional que, según la OMC, sigue siendo por mucho más importante que el de las corrientes comerciales entre regiones. 

Lo acordado por los gobiernos de México y Estados Unidos es un gran paso para cambiar el rostro de la región, pero harán falta ejecutores tanto como buenos negociadores para concretar los que hasta hoy son, solamente, buenos deseos.

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