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Sharp avanza con celdas fotovoltaicas en México

La firma japonesa crece 35% la venta de instalaciones fotovoltaicas
energ�a solar
energ�a solar - (Foto: AP)

Que los paneles fotovoltaicos bajaran su precio 60% en los últimos dos años ha permitido que las instalaciones de este tipo cobren mayor popularidad en México, tanto en el sector industrial como en el residencial.

Las celdas de 240 watts que Sharp comercializa en el país en 350 dólares, hace dos años estaban en 900 dólares, y gracias a esta baja de precio, el costo de una instalación para una residencia actualmente oscila entre 250 mil y 300 mil pesos, mientras que para una planta industrial o centro de distribución arranca en 1 millón de pesos, ejemplificó Guillermo Cortés, ingeniero de proyecto Ingeniería y Diseño (IDSESA), socio de Sharp.

En los últimos dos años Sharp ha registrado incrementos anuales de 35% en las ventas de esta tecnología, principalmente en el Distrito Federal, Guadalajara y en el norte del país.

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Cortés consideró que la principal motivación de los consumidores mexicanos para adquirir esta tecnología es la reducción significativa en el pago de sus recibos de luz. “Tenemos un cliente que pagaba 13 mil pesos bimestrales de luz en su residencia y con nuestra instalación ahora paga entre 800 y 1,500 pesos”, agregó.

Debido al costo y a las especificaciones técnicas que requieren este tipo de instalaciones, los proyectos solares actualmente son viables para residencias o para complejos industriales que tengan un techo –de preferencia plano- de 200 metros cuadrados.

Sin embargo, Cortés, consideró que conforme baje el costo de la tecnología, los sistemas fotovoltaicos serán más accesible para otros nichos de consumidores.

Perfeccionan la tecnología

Para incrementar la adopción de celdas solares es necesario incrementar la rentabilidad y mejorar las características de la tecnología, por lo que la innovación en este sector está enfocada en diseñar materiales más resistentes y flexibles.

Una de las limitantes para las celdas solares es el peso. Hay bodegas, supermercados o plantas industriales que tienen techo de lámina y no aguantan las celdas, por lo que uno de los retos para los fabricantes aligerar el peso de los dispositivos.

Hoy hay láminas de teflón que son hasta 200 veces más ligeras que las de vidrio y más maleables, lo cual permite elaborar dispositivos casi tan flexibles y livianos como un tapete, que se pueden enrollar y colocar sobre los techos de lámina sin necesidad de hacer adecuaciones a la infraestructura.

Otro reto para los fabricantes, es ampliar el tiempo de vida de los dispositivos a fin de mejorar la rentabilidad de la tecnología. No es lo mismo una celda que dura 10 años y cuyo retorno de inversión es de seis años, a una que dura 25 años. La primera tiene una productividad de cuatro años, y la segunda de 19 años.

Los fabricantes de materiales fotovoltaicos, como Dupont, trabajan en desarrollar insumos más resistentes a la humedad, el polvo y demás agentes contaminantes. Actualmente, el promedio de vida útil de una celda es de 25 años, cuando antes era de cuatro o cinco años.

 

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