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Manufactureras evaden impuestos por debilidad económica

Mientras más elevadas sean las tasas impositivas, mayor será la motivación para eludir el pago
Nissan manufactura
Nissan manufactura - (Foto: Nissan)

La elusión fiscal es una práctica a la que recurren los grandes corporativos empresariales para reducir su carga impositiva. Aprovechan los huecos que hay en la legislación para elaborar esquemas fiscales que les permitan evitar el pago de algunos impuestos. Hacerlo bien requiere miles de pesos, detectarlo y castigarlo puede llevar años, dice Ernesto Martínez, asesor jurídico y fiscal.

La autoridad tiene la facultad de fiscalizar a las empresas que echan mano de la efusión fiscal, lo hace con lupa para aprovechar cualquier fallo en la estructura y recuperar los impuestos eludidos.

Actualmente el Sistema de Administración Tributaria (SAT) investiga a 270 empresas -enfocándose en siete- por presuntas prácticas de elusión fiscal. Son compañías del sector de autopartes, farmacéutico, vestido y alimentos.

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El alcance de esta práctica varía de empresa a empresa, pero puede llegar hasta la neutralización de los gravámenes, aprovechando esquemas de deducciones y devoluciones de impuestos. Sin precisar nombres, Martínez citó el caso de una cadena de autoservicio que se valía de la elusión para prácticamente no pagar impuestos.

La elusión fiscal no es nueva. Se estima que en las dos últimas décadas la evasión y la elusión fiscales han sido las principales causas de la poca recaudación en México, la más baja entre 34 países de América Latina y El Caribe, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Este tipo de prácticas, sin embargo, suele agudizarse cuando la economía marcha mal o cuando se implementan nuevos gravámenes. En México ocurrieron ambas cosas, la reforma fiscal aprobada en 2013 añadió mayor incertidumbre a la debilidad económica por la que atraviesa el país.

“Mientras más elevadas sean las tasas impositivas, mayor será la motivación para eludir el pago de impuestos”, escribe Cecilia Licona en el Estudio sobre la Evasión y la Elusión fiscales en México. “Además, cuando el contribuyente percibe que el sistema fiscal es injusto y no vislumbra beneficios por el pago de impuestos tiende a evadir más”, añade Martínez.

En estos contextos los contribuyentes suelen buscar alternativas para reducir su carga impositiva, y la elusión ha sido la preferida por las grandes corporaciones, principalmente porque no es ilegal. Estrictamente no constituye una falta o delito, ya que no significa un incumplimiento del marco jurídico, sino una interpretación ‘ventajosa’ de la Ley, coinciden los especialistas.

Hacer esto, sin embargo, requiere muchos recursos, primero para contratar a un asesor, despacho o consultora especializados que realice la planeación fiscal, y luego para implementar las estructuras jurídicas para sustentarlo, como una Asociación Civil a través de la cual se puedan deducir impuestos, por ejemplo.

Resolver una controversia de este tipo tarda varios años, tan solo la auditoría por parte de la autoridad toma dos. Luego, si la compañía no está de acuerdo puede impugnar la resolución a través de un juicio ante el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa. Finalmente, cualquiera de las partes pueden recurrir al recurso del amparo, detalló Martínez. 

Si la empresa pierde debe pagar los impuestos (monto actualizado con la inflación), además de multas y recargos.

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