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De artesano a obrero y hoy técnico especializado

En 3 siglos las revoluciones industriales han cambiado al trabajo pero no lo han acabado.
trabajador y bandera
trabajador y bandera - (Foto: Shutterstock)

En los últimos tres siglos, el perfil de la fuerza de trabajo cambió drásticamente: los empleados pasaron de ser artesanos certificados a mano de obra de funciones repetitivas. Pero ahora se han convertido en trabajadores que requieren de conocimientos especializados en tecnología.

Las cuatro revoluciones industriales, con los avances tecnológicos que trajeron consigo, influyeron en las características que las empresas requerían de sus empleados, explica Enrique de la Garza Toledo, investigador de estudios laborales y relaciones industriales de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

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La introducción de la máquina de vapor en la primera revolución industrial —ocurrida entre 1770 y 1830 en Inglaterra— hizo que el trabajador perdiera sus habilidades casi artesanales para la fabricación de los productos, por lo que el trabajo se convirtió en una actividad más simple, rutinaria y repetitiva.

A esto se sumó la primera revolución organizacional, a cargo de Federico Taylor, quien inventó los tiempos y movimientos estandarizados y quien estableció las reglas en el sentido de que el trabajador solo tenía que obedecer instrucciones, comenta en entrevista el académico.

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 “Entonces se produjo una pérdida de calificación del antiguo semi artesano, lo que provocó importantes cambios en las características de los trabajadores, sobre todo en lo relativo a las habilidades requeridas y sus conocimientos”, dice de la Garza.

Obreros de vanguardia 

La llegada del motor eléctrico en 1870 dio paso a la segunda revolución, en la que el trabajador ya no era analfabeta, al tiempo de que el trabajo se simplificó aún más. 

Y con la introducción de la computadora en 1970 —primero en las oficinas y luego en los procesos productivos—, el empleado fue desplazado de ciertas actividades de la industria, ya que en esa tercera revolución industrial sólo una cuadrilla es suficiente para vigilar que las actividades se hagan correctamente.

En el siglo XXI, con la cuarta revolución industrial, la especialización del empleado se volvió indispensable para el diseño y la puesta en funcionamiento de la automatización, la robotización, la digitalización y el desarrollo del Internet de las Cosas, refiere de la Garza Toledo. 

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Estas personas deben ser calificadas y actualizarse constantemente para realizar estas actividades.

La última revolución abrió la discusión sobre el desplazamiento de los trabajadores por robots. El año pasado, el Foro económico Mundial estimó que se podrían perder hasta cinco millones de empleos en los próximos años, debido a la introducción de la Manufactura 4.0 en los países desarrollados.

No es la catástrofe

Mario Hernández, socio líder de la industria manufacturera y maquiladora de exportación de la empresa consultora KPMG, advierte que los trabajos repetitivos serán los primeros que desaparecerán.

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En esto coincide Olivia Mejía, economista y académica del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien añade en entrevista que los matemáticos, ingenieros, tecnólogos y administradores —con habilidades adicionales a sus conocimientos escolares, habilidades para soportar el estrés y un amplio dominio de idiomas—, serán contratados por las empresas.

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Sin embargo, Enrique de la Garza pide no ver a la Industria 4.0 como una catástrofe, ya que en las revoluciones anteriores los seres humanos no desaparecieron de las fábricas.

 “Para producir la misma cantidad de bienes se requieren menos trabajadores, pero pueden surgir otras actividades que requieren fuerza laboral, como en el desarrollo de software o servicios”, comenta de la Garza Toledo.

México, un caso aparte

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En el caso de México, los especialistas aseguran que existen dos factores por lo que los trabajadores aún no son sustituidos por robots: el rezago en la introducción de nuevas tecnologías y la mano de obra barata.

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Olivia Mejía recuerda que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) hizo un estudio reciente sobre la transformación del trabajo, en el que dejó fuera a México por no tener inversión en innovación y desarrollo para sus empresas, por lo que el despido de masas de trabajadores no le va a afectar al país a mediano plazo.

En este sentido, De la Garza destacó que México cuenta con en varias empresas con una mano de obra barata sin prestaciones de ley en empresas que todavía trabajan de manera rudimentaria.

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