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Mientras haya niños, la industria mexicana del juguete tiene futuro

VIDEO Industrias Plásticas Martin despertó del letargo y aprendió a jugar con China y el TLCAN.
Industrias Plásticas Martin
Industrias Plásticas Martin Foto: María José Alós

Tras el ‘frentazo’ que recibió con la apertura comercial del país en la década de 1990, la industria mexicana del juguete ha aprendido su lección y da muestras de ser una de las actividades industriales que puede dar la batalla ante mercados como China y Estados Unidos.

En 2017, el sector logró realizar exportaciones por un valor aproximado de 2,000 millones de dólares (mdd), de lo cual entre 65% y 70% se distribuyó en Estados Unidos y Canadá, según datos de la Asociación Mexicana de la Industria del Juguete (Amiju).

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Industrias Plásticas Martin es una de las empresas detrás de este éxito de negocios. Su director general, Miguel Ángel Martin González, reconoce que para competir con los modernos juguetes americanos y los baratos que llegaron de Asia hace más de 20 años, la empresa tuvo que echar mano de su creatividad para modernizarse.

“Fue muy difícil porque no estábamos acostumbrados a competir. Como había poca oferta de producto extranjero no enfrentábamos los retos de una economía que se abre”, dice el empresario en sus oficinas de la Ciudad de México.

Sin embargo, la empresa entendió que, para sobrevivir, tenía que innovar en sus procesos de manufactura e invertir en diseño, investigación y desarrollo, lo que le permitió conseguir contratos para producir juguetes promocionales de clientes como Bimbo —los muñecos Olocoons—; Marinela —figuras de los 4 fantásticos—; o El Globo —platos conmemorativos del Día de Muertos—.

Un nuevo diseño en 24 horas

Actualmente, la empresa posee equipo de impresión 3D para diseñar sus prototipos. Una vez que existe la idea de un producto, se crea un diseño digital mediante un programa tipo CAD (del concepto en inglés Computer Aided Design) que simula el desempeño del juguete en la computadora.

La industria del juguete de México sigue activa y tiene futuro

Luego, estos prototipos se imprimen en una impresora 3D. “Esta tecnología nos ha ayudado mucho a reducir los tiempos de desarrollo de nuevos productos, ya que antes tomaba hasta seis semanas tener el primer prototipo de un juguete. Ahora lo tenemos en 24 horas”, comenta Martín González.

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Industrias Plásticas Martin presume como uno de sus productos estrella la arena moldeable Kinetic Sand, que fabrica para la empresa Spin Master, el cuarto mayor fabricante de juguetes del mundo.

Por las ventas de estos y otros juguetes, la compañía mexicana reporta ingresos por 55 millones de dólares anuales (mdd), aproximadamente.

Entre las novedades, prepara una cancha de futbol, con el personaje de Dino, para la marca de productos lácteos infantiles Danonino. 

China pasó a ser un buen socio

Pero la empresa también tuvo que ‘sacudirse’ el miedo de enfrentar a China y aprendió a ‘jugar’ con ese marcado. De modo que consiguió un socio en ese país para fabricar los moldes de sus productos.

Los moldes son básicos para los procesos de manufactura, ya que sirven para la creación en serie de juguetes en máquinas de inyección. Son dos piezas que al unirse forman una figura hueca y que sirve como molde para productos de plástico. Las máquinas de inyección liberan aire a presión para que el plástico que esté dentro del molde tome la forma del mismo. Este tipo de maquinaria permite ahorrar recursos y tiempo.

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“En México es muy difícil conseguir los moldes y las pocas empresas que los desarrollan tardan meses en entregarlos. En China nosotros los desarrollamos y fabricamos en cinco o seis semanas”, comenta Miguel Ángel Martin.

En cambio, la empresa adquiere 80% de las materias primas de los juguetes —resinas y pigmentos— en el mercado nacional, de proveedores como Pemex, BASF y Exxon.

De esta forma, entre 70% y 75% de la producción de las tres plantas de la compañía está destinado a la exportación, mientras que el resto se queda en el mercado nacional.

El TLCAN 2.0 un desafío factible de enfrentar

Hace 24 años, la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) fue el ‘ogro’ que hizo temblar a la industria mexicana del juguete, pero ahora este mismo acuerdo se encuentra en etapa de revisión, lo que anticipa cambios en las reglas.

Miguel Ángel Martin —que también es presidente de AMIJU— refiere que tanto su empresa como otras nacionales están preparadas para el TLCAN 2.0. “Después del frentazo que nos dimos tras la apertura comercial, aprendimos la lección y nos preparamos”.

Desde hace siete años, la empresa empezó a exportar a estos mercados y actualmente les vende productos por un valor de 15 mdd.

“En Estados Unidos no hay una industria juguetera —porque las plantas salieron a otros países— … entonces tienen que importarlos de otros mercados. China ahora es el mayor fabricante, pero la mejor opción de los norteamericanos somos nosotros (México), en términos de costo, eficiencia, calidad y tiempos de respuesta”, asegura Martin González.

Refiere que mientras el producto fabricado en México les llega a los norteamericanos en 24 o 48 horas, los embarques de China tardan de 40 a 45 días, lo que constituye “una diferencia abismal”, refiere el empresario.

Consecuentemente, un cambio en las reglas del comercio dentro del TLCAN lo pagarán finalmente los consumidores estadounidenses, dice Miguel Ángel Martin al manifestar que Estados Unidos no podrá sustituir las importaciones de juguetes, al menos en el corto plazo, debido a la desmoralización de fábricas.

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