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Dos Bocas antes que París

Los retos de la transmisión eléctrica bajo el Paquete Económico 2019.
torre eléctrica
Foto: iStock

Priorizar el sector de hidrocarburos va más allá de construir una refinería o de aumentar la cantidad de pozos exploratorios. En el Paquete Económico 2019, el sector eléctrico olvida una pieza clave para el despliegue de las energías limpias: la transmisión y distribución de electricidad.

En México, el mercado eléctrico se rige por el llamado modelo de despacho, en donde se da prioridad de venta a las fuentes de energías más económicas. Los generadores de electricidad limpia producen energía a un costo variable muy bajo (finalmente, el sol sale y el viento sopla para todos), por ello, son las primeras plantas que se utilizan para despachar la demanda, lo que reduce la cuota de mercado para aquellos generadores con mayores costos de operación (generalmente quienes utilizan gas natural, carbón, agua o combustóleo).

Sin embargo, a diferencia de las energías convencionales, algunas fuentes renovables, como la solar y eólica, tienen la característica de ser intermitentes; es decir, son variables e inciertas. Variables porque el producto cambia en el tiempo (la energía solar es nula durante la noche), e inciertas porque no pueden ser predichas con exactitud. Integrar este tipo de fuentes de energía a las redes añade variación, incrementando el estrés del sistema eléctrico.

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Así, si en un punto del tiempo hay exceso de demanda y mal clima, se deben introducir al juego las plantas más costosas (que, además, son las más contaminantes) lo que deriva en mayores precios de electricidad para el consumidor. De manera inversa, cuando hay exceso de oferta, aumenta la probabilidad de que las redes se congestionen, generando también mayores costos para el usuario final. De ahí la importancia de dotar de flexibilidad a las redes eléctricas.

La Agencia Internacional de Energía reconoce seis fases que un sistema eléctrico cursa cuando integra energías renovables variables a la red. Si bien México se encuentra en la etapa 1, donde el rol que tienen en el sistema eléctrico es mínimo, con menos de 5% del total de la electricidad generada en el país, tiene ya aspectos de la etapa 5, que sucede cuando hay saturación en redes.

Leer más: Cambiará panorama de Tabasco con la refinería Dos Bocas

Un estudio del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) descubrió que en algunas zonas del noroeste se tienen condiciones de congestión donde 1 de cada 4 pesos que se pagan por electricidad en el mercado, derivan de costos de congestión.

A pesar de que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) cuenta con algunas herramientas de flexibilidad, tiene aún importantes áreas de oportunidad en materia de modernización de las redes de transmisión y distribución. No obstante, en el Paquete Económico 2019, estas actividades reciben en conjunto $13 mil 181 millones de pesos menos que en el presupuesto 2018; es decir, una disminución real de 21%.

En el marco de la Ley de Transición Energética (LTE), en que se propone que para el 2024 el 35% de la energía generada provenga de fuentes limpias, las redes deben de tener la capacidad para dar salida a la electricidad generada. Reducir la inversión en estas actividades significa sacrificar la integración de energías limpias a la economía, poniendo en jaque los compromisos ambientales a los que México se adscribió en el Acuerdo de París. Por ello, priorizar hidrocarburos en la agenda energética del país, va mucho más allá de Dos Bocas, Tabasco.

*El autor es Investigador de energía y finanzas públicas del CIEP.

Nota de los editores: esta columna se publicó inicialmente en la edición impresa 276 correspondiente a febrero de 2019.

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