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Sin una industria fuerte no habrá mayor crecimiento

OPINIÓN La ausencia de una política industrial es la principal causa del bajo desempeño de la economía nacional, señala José Luis de la Cruz.
Acero
El Gobierno de México deberá implementar una estrategia distinta para evitar una mayor afectación a un sector que es fundamental para el crecimiento económico, opina José Luis de la Cruz.

Nota del editor: José Luis de la Cruz Gallegos es Director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC). Las opiniones en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

(Manufactura) – El objetivo de crecimiento del PIB establecido en el Plan Nacional de Desarrollo es de 6% para el cierre de la administración, con un promedio sexenal de 4%. El problema es que la economía nacional va en otra dirección durante los primeros cuatro meses del 2019.

El bajo crecimiento anual de 0.1% alcanzado durante el trimestre enero-marzo se vio refrendado por la séptima caída consecutiva de la actividad industrial: en abril el retroceso fue de (-) 0.4%.

Dicho resultado fue motivado por la baja inversión en sectores estratégicos como la construcción y la tendencia negativa sistémica que se observa en la extracción de petróleo y gas. Todo ello ha frenado la actividad productiva del sector que contabiliza el 29% del PIB.

En abril 15 de los 29 componentes de la industria mexicana presentaron tasas negativas de crecimiento, una situación similar a lo que ocurrió en los meses de enero y febrero, aunque ligeramente más favorable que en marzo.

Las manufacturas fueron el único gran componente industrial que evitó una caída mayor, justamente el sector productivo que se vio amenazado por el amago de imponer aranceles por parte de Donald Trump.

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El aspecto para considerar es que la espada de Damocles pende sobre las manufacturas y la economía en general, la revisión del tema migratorio por parte de Trump será un factor relevante en el segundo semestre del año.

Por ello, el Gobierno de México deberá implementar una estrategia distinta para evitar una mayor afectación a un sector que es fundamental para el crecimiento económico.

Se debe corregir la falla: la ausencia de una política industrial es la principal causa del bajo desempeño de la economía nacional. Dicha estrategia estuvo vigente durante los últimos dos sexenios y propició que el crecimiento promedio de la industria fuera inferior a 0.6%. Esa fue la razón por la cual el PIB no pudo superar el promedio de crecimiento de 2.4%: el mercado interno y el sector de los servicios no tienen la fuerza suficiente para propiciar un crecimiento superior.

Lamentablemente la visión del pasado que ha sido etiquetado como neoliberal por parte del presidente López Obrador sigue vigente en materia industrial: durante los primeros meses del 2019 la inversión se ha visto afectada por ello y provocará que no se alcance la meta de crecimiento de 2% esperada por el titular del Poder Ejecutivo.

El debilitamiento de la industria mexicana es estructural y afecta a lo que se conoce como su capacidad potencial. En otras palabras: las restricciones a las que se ve sometida son de tal magnitud que dificultarán su reactivación si no hay una estrategia implementada desde el Estado mexicano para que ello ocurra.

En consecuencia, el Gobierno de México debe considerar que hay un cambio de época: se deben crear los mecanismos de fortalecimiento interno para prevenir las consecuencias de una nueva oleada de presiones.

Si bien se puede pensar que México debe diversificar sus relaciones internacionales, en realidad debe comenzar por su mercado interno. Hay un hecho: México tiene acuerdos firmados con las regiones más prosperas del mundo pero no generan resultados vigorosos porque no se tienen las condiciones para tener acceso efectivo a dichos mercados. Tan solo la construcción de la infraestructura y la logística requerida tomará tiempo. La única alternativa viable y significativa es el mercado interno y dentro de ello el gasto público.

En el corto plazo el fomento al contenido nacional debe partir del gasto e inversión pública, es la única forma de reactivar una economía que creció 0.1% en el primer trimestre del año y que se encuentra sujeta a restricciones en su comercio exterior.

Ante la evidencia del cambio en la relación con Estados Unidos, México debe fortalecer su capacidad interna y para que ello ocurra es necesario un programa de reactivación industrial de otra manera la debilidad de la economía seguirá vigente.

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