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El shale no es como lo pintan

Aunque México está entre los países con más recursos, explotarlo tomará cuatro años
mar 09 diciembre 2014 12:04 PM
Fracking04
Fracking04 - (Foto: creative images)

Estos días, muchas personas y organizaciones están hablando de gas y petróleo shale, un tema complicado y que se volverá muy caliente en tres o cuatro años, cuando empiecen las inversiones masivas, los pozos y la explotación en forma. Y también cuando se vea la verdadera dimensión de un negocio que en el fondo presenta serios retos técnicos y ambientales.

Es similar a la controversia por las semillas genéticamente manipuladas, los transgénicos, que dividen a los especialistas en una discusión sin acuerdos posibles. Sólo las leyes, o quizá el mercado mismo, puedan determinar la forma en que se desarrollará esta industria, que ha causado una verdadera revolución en Norteamérica; sólo en Estados Unidos generó 600,000 nuevos empleos en 2012 y según el imco (Instituto Mexicano para la Competitividad) en México podría ocurrir algo parecido.

Para quienes no están en los detalles, el gas y petróleo shale (también conocidos como de lutitas o esquistos bituminosos) son hidrocarburos iguales que los convencionales pero que no están en depósitos o “cuevas” que se puedan explotar en forma intensiva con unos pocos pozos. Esa ha sido la forma tradicional de explotación de Pemex. En la Sonda de Campeche hay algunos pozos que han estado drenando esos mantos de aceite durante más de 30 años y producido miles de barriles de petróleo al día.

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El gas y el petróleo de lutitas, en cambio, están contenidos en rocas poco porosas, aisladas y que no se comunican entre sí. En lugar de ser como un lago, es como una red de pequeñas esponjas. Para extraer los hidrocarburos hay que quebrar esas estructuras inyectando agua y productos químicos a mucha presión, de manera que el gas y el aceite se liberen y fluyan hacia la superficie por la tubería del pozo. A este procedimiento, en el que se utilizan diferentes técnicas, se le conoce como fracturamiento hidráulico o fracking.

Desde el exterior, los yacimientos shale son muy espectaculares. Para explotar de manera comercial un campo hay que perforar cientos de pozos a corta distancia unos de otros, lo que hace que el paisaje cambie de manera importante. Shale requiere mucha mano de obra, agua e infraestructura urbana, y para que el negocio resulte se tiene que hacer rápido porque los pozos  decaen a mayor velocidad que los convencionales. Hay yacimientos shale con pozos de gas seco o combinado con petróleo, y pozos que sólo producen crudo. Estos son los más codiciados porque el precio del petróleo es alto y el del gas muy bajo.

 

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