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AMC2 Monterrey: el impulso ideal para las mipymes

Para que una compañía logre su transformación digital con éxito es necesario crear conciencia no sólo en los niveles operarios.
Pymes
Subirse a la ola de la Industria 4.0 no sólo requiere de contar con la tecnología necesaria.

La brecha de capacidades es uno de los principales obstáculos en la transformación digital. Así lo identificaron 55% de las 400 empresas de Estados Unidos, Alemania, Japón y China que participaron en la encuesta global sobre Industria 4.0 realizada en 2017 por la consultora McKinsey & Company.

El sector industrial en Nuevo León se enfrenta al mismo obstáculo. De cara a la Industria 4.0, la falta de capacidades por parte de las empresas es cada vez mayor, por lo que la Cámara de la Industria de la Transformación (Caintra) se enfocó, a través de su Centro de Competitividad de Monterrey (CCM), en crear una solución que ayudara a desarrollar y fortalecer las cadenas de valor de las más de 3,500 mipymes asociadas a ella, de manera rápida, accesible y con un alto impacto.

Así, en una alianza con McKinsey & Company, y apalancándose de la red de centros de construcción de capacidades avanzadas que la consultora tiene a nivel global, fue creado el Centro de Capacitación de Manufactura Avanzada (AMC2, por sus siglas en inglés).

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Inaugurado en agosto de 2018, con una inversión de 1.5 millones de dólares (mdd), el AMC2 se ubica al interior del Parque de Investigación e Innovación (PIIT), en Apodaca, Nuevo León. Se trata del centro número 27 de McKinsey a nivel global, el primero en México y el segundo en América Latina. Su objetivo: reespecializar al talento mexicano para el futuro del trabajo en un entorno de primer nivel.

Enrique Espino, director del CCM, cuenta que la intención del diseño inicial era “armar un aprendizaje experiencial que reconociera dónde estamos y que te lleve de la mano hacia la transformación”. En este sentido, el AMC2 ofrece la posibilidad de experimentar los retos de una producción tradicional frente a los beneficios de implementar inteligencia artificial y herramientas Lean. Y es que, para Héctor García, coordinador del AMC2, no solamente se trata de capacitar, sino de ofrecer toda una experiencia para lograr cambiar la forma de pensar de las empresas.

Leer más: Conectividad, el primer paso hacia la Industria 4.0

El centro alberga una línea de producción con más de una docena de sensores, controles y procesos reales que posibilitan el aprendizaje experiencial tanto de herramientas de mejora continua como de digitalización, en un ambiente en donde es posible “cometer errores y aprender de (ellos)… sin consecuencia real”, comenta Miguel Ángel Alcaraz, partner de McKinsey.

Y es que para Luis Salcedo, managing partner de McKinsey en Monterrey, subirse a la ola de la Industria 4.0 no sólo requiere de contar con la tecnología necesaria, sino de saber cómo aprovecharla y tener la capacidad de hacerlo.

El AMC2 imparte hasta ahora 18 módulos de capacitación, combinables y adaptables a cada empresa, para desarrollar distintas habilidades, entre ellas fundamentos Lean, conciencia digital, gestión de desempeño y gestión del cambio.

El nivel de conocimiento que ofrece es exactamente el mismo que se imparte en los otros 26 centros en el mundo, asegura Salcedo. Incluso, en el AMC2 de Monterrey han sido desarrollados siete nuevos módulos que ya se imparten en los demás centros de McKinsey a nivel global.

Para Alfonso Nuño, responsable del área de Mejora Continua de la regiomontana Ragasa, primera empresa en ser capacitada en el AMC2, el hecho de que los conocimientos que se ofrecen en Monterrey sean los mismos que en Alemania, Estados Unidos o China, ayuda a las empresas mexicanas a elevar su nivel y estandarizarlo con el de las empresas extranjeras.

Pero para que una compañía logre su transformación digital con éxito es necesario crear conciencia no sólo en los niveles operarios, sino también en los líderes de las empresas. La encuesta realizada por McKinsey también arrojó que las organizaciones que invierten en liderazgo durante su transformación tienen 2.5 veces más probabilidades de tener éxito.

“Todo este tema tecnológico está siempre forzando a que haya una necesidad de que la mano de obra en todo el nivel, desde el ejecutivo hasta el de operadores, tenga una reespecialización hacia el futuro del trabajo”, dice Salcedo. Por ello, uno más de los objetivos del AMC2 es ofrecer capacitación a todo lo largo de la cadena de valor.

En el caso de Ragasa, que ha capacitado en este centro a más de 100 trabajadores de distintas áreas y niveles, “traer a los directores generales, con sus equipos ejecutivos, y haciéndolos pasar por la experiencia fue parte del convencimiento de ese cambio”, asegura Salcedo.

Para Guillermina del Campo, encargada de Investigación y Desarrollo de Ragasa, cada vez hay más cambios, y es necesario capacitar y especializar constantemente a la gente. “Tenemos que conocer, desde el punto de vista de Investigación y Desarrollo, cuáles son esos cambios y qué está sucediendo fuera para poder atender las necesidades de nuestros consumidores”.

Al día de hoy, el AMC2 ha logrado impartir 30 talleres demo y capacitar a más de 350 personas provenientes de 10 empresas en Nuevo León, entre ellas Ragasa, Frisa y Xignux.

Hoy el centro se ubica en una superficie de 300 m², aunque, de acuerdo con Espino, tiene capacidad de expandirse hasta seis veces para albergar más líneas y capacitar en otras metodologías.

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