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El inicio de una era

La amenaza de una recesión global en 2020 representa una oportunidad para sentar las bases de la siguiente industria manufacturera del país.
Para nadie es un secreto que los síntomas de la tormenta de la recesión se ciernen ya sobre la industria manufacturera global.
Imagen: Flickr-Michal Janček

Por lo general, los cambios de ciclo económico vienen aparejados de ajustes que dejan vencedores y vencidos a lo largo de sus fases: del auge al estancamiento, del estancamiento a la recesión y de la recesión a la recuperación. Para los economistas, la pregunta no es cómo se darán estas transiciones entre fases, sino cuándo. En el caso del año 2020 pareciera que la fecha de una nueva recesión global está más que segura.

La desaceleración de la mayor economía global, la ruptura de bloques económico-comerciales y el cese de inversiones, crean la tormenta perfecta para el nuevo ciclo que empezará en apenas 60 días. La pregunta es ¿cómo piensa afrontar esta transición la industria manufacturera del país? Para darnos una idea preguntamos a más de 500 empresarios, ejecutivos y directores de empresas manufactureras que operan en México.

Las perspectivas son alentadoras, pero no del todo. Para nadie es un secreto que los síntomas de la tormenta de la recesión se ciernen ya sobre la industria manufacturera global: los pedidos de bienes como los automotrices disminuyeron, la expansión de las inversiones fabriles se han detenido, y la falta de certeza en las reglas del juego global comienzan a generar desintegración de cadenas productivas en varias regiones. Norteamérica es uno de los casos más palpables.

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En México nadie ignora -salvo el gobierno- que nuestra relación manufacturera es codependiente de Estados Unidos, pero tan no recíproca como debiera. Es por ello que el efecto de una recesión global repercutirá sobre la demanda de bienes en el vecino país, y por tanto en las ventas de nuestra planta productiva.

Sin duda hay acciones internas que se pueden tomar para convertir la transición en una oportunidad: de entrada, la voluntad gubernamental para tener una política de fomento a la industria es una buena noticia, quizá lo que habrá que ajustar es que el decálogo de acciones anunciada por el gobierno federal a principios de octubre, se dirijan más hacia preparar a la industria para generar mayor productividad y valor agregado -no basada en la mano de obra barata-, con incentivos a la inversión tecnológica y a la investigación y desarrollo, entre otras.

De lograrlo, México podrá sortear mejor la agenda de cambios y redefiniciones globales que vendrán el próximo año, pero si no se aprovecha la oportunidad con mejores políticas y ejercicio del gasto público que siente las bases de un nuevo modelo de desarrollo manufacturero, el verdadero riesgo de 2020 será que perpetuemos el rol de maquilador de bajo costo con el que iniciamos la apertura comercial hace 25 años. ¿Usted quiere volver a recorrer ese camino ya transitado?

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