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Pemex y CFE tendrán nuevo modelo de negocios

Dejarán de ser paraestatales para convertirse en empresas productivas del Estado
Trabajadores-de-Pemex-11
Trabajadores-de-Pemex-11 - (Foto: google creative commons)

El pleno del Senado aprobó ayer las nuevas leyes de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en las que se establecen las reglas operativas y legales para que ambas funcionen como empresas productivas del Estado, ahora con autonomía técnica, operativa y de gestión.

El cambio es una obligación establecida en la reforma constitucional promulgada en diciembre e implica que Pemex y CFE trabajen de forma similar a la de las compañías privadas. Según los defensores de la propuesta, esta medida permitirá que operen con mayor eficiencia.

Las leyes quedaron aprobadas en lo general por 89 votos a favor y 27 en contra, y en lo particular, por una votación de 88-26.

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El documento —enviado a la Cámara de Diputados para su revisión— establece que Pemex y CFE tendrán “autonomía técnica, operativa y de gestión”, lo que les dará mayor libertad actuar y generar negocios rentables, a decir de los promotores de la iniciativa.

Además, tendrán tanto un director general, responsable de la operación diaria, como un Consejo de Administración compuesto por 10 integrantes, que se encargará de la planeación estratégica. Esto incluye definir las prioridades de la institución y diseñar el plan de negocios con un horizonte de cinco años.

Dentro del consejo de Pemex estarán el titular de la Secretaría de Energía (Sener), quien fungirá como presidente, además del secretario de Hacienda y otros tres consejeros del Gobierno federal. Los cinco restantes serán consejeros independientes; es decir, expertos propuestos por el Ejecutivo y ratificados por el Senado por mayoría calificada (dos terceras partes de los legisladores presentes).

En el consejo de la CFE también estarán los titulares de la Sener y de Hacienda, tres consejeros del Gobierno federal, cuatro consejeros independientes y un consejero en representación de los trabajadores.

Además, ambas instituciones tendrán que entregar en julio de cada año un informe sobre su situación financiera. Con base en estos documentos, Hacienda propondrá el dividendo o pago que deberán dar al Estado, el cual deberá ser aprobado por el Congreso dentro de la Ley de Ingresos.

Otro punto consiste en que cada una tenga un comisario —propuesto por el Gobierno federal y ratificado por la Cámara de Diputados—, responsable de evaluar su desempeño.

¿Eficiencia o debilitamiento?

El dictamen generó controversia entre los principales partidos.

Por un lado, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Partido Acción Nacional (PAN) aseguraron que con estas medidas se hará de Pemex y de la CFE instituciones eficientes. Por otro, los partidos de la Revolución Democrática (PRD) y del Trabajo (PT) argumentaron que se les debilitará al grado de “desmantelarlas”.

“La modernidad nos alcanzó, el no atenderla nos condena a la mediocridad. Estamos en el siglo XXI, el mundo ya cambió y nosotros debemos hacerlo”, dijo el priista Daniel Amador Gaxiola al defender el dictamen.

“En este dictamen se anula el plan de negocios quinquenal que había propuesto el Ejecutivo y se cancela la Estrategia Nacional de Energía, no hay una visión de largo plazo, no hay Pemex ni CFE para después”, señaló antes la perredista Dolores Padierna, vicecoordinadora de su bancada.

Para la izquierda, además, estos cambios no garantizan que Pemex y la CFE puedan competir con los particulares a los cuales abrió el camino la reforma constitucional de 2013.

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